¿Qué pasó con los 'flash'?

Nació en la década de los 70 y, desde entonces, forma parte de la historia de varias generaciones que han crecido degustando esta golosina
¿Qué pasó con los 'flash'?

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Este es uno de esos productos que, dependiendo del lugar donde nos encontremos, puede recibir diferentes nombres. Desde granizada, grani, polo, poloflash, flí, flán, flángolosina, flax, flash, etc. En todo caso, estos nombres hacen referencia a una golosina helada y refrescante, pero ¿cuál fue su origen y su nombre primigenio?

José Nortes y su ‘Flaggolosina’

Aunque su origen no está muy claro, parece ser que estas golosinas heladas nacieron en la localidad sevillana de Lora del Río, a principios de la década de los 70, según nos desvela la periodista gastronómica Ana Vega. Este producto, que revolucionó por completo el mercado nacional por lo novedoso del mismo, fue puesto a la venta por la empresa de infusiones José Nortes.

Su nombre originario fue la ‘FlagGolosina’ y como rezaba en su publicidad “De polo a polo siempre en la cima: ¡Flaggolosina! Riquísimos sabores para hacer en casa. Sólo hace falta un frigorífico”. “Este verano en casa y para todos. Ella sola se hace helado”.



Como otros productos de la época, y siguiendo el marketing de las empresas de aquellos años, la flaggolosina iba acompañada de una canción de melodía pegadiza y letra facilona, para que quedase grabada en la mente, especialmente, de los más pequeños de la casa.

El éxito de este producto radicaba, fundamentalmente, en su precio, el cual era realmente asequible en aquellos primeros años de vida y tan difíciles en la España de finales del franquismo, de manera que fueron un sustituto perfecto, para los bolsillos más humildes, de los helados de verdad.

El éxito de la ‘flaggolosina’ hizo que, al poco tiempo, surgiesen numerosas marcas imitando este producto, como por ejemplo: Pitufla; Kelia; Burmar Flax, con una imitación de Flash Gordon en su envoltorio, etc.

Evarismo Burgueño Martín y su ‘Burmar Flax’

En cambio, si nos vamos a la página web de Burmar, se señala que fue esta empresa familiar “dedicada a la fabricación de golosinas desde hace más de 40 años” la que han creado “algunas de las marcas de golosina líquida más reconocidas del sector como Burmar Flax, Superflash, Flaggolosina o Rocko, y la original Cantimplora Zumrok”.

Burmar viene de las sílabas iniciales de los apellidos de su fundados, Evaristo Burgueño Martín, quien en 1973 y con apenas 23 años, “crea el ya icónico BURMAR FLAX en su pueblo natal, Talarrubias, en la provincia extremeña de Badajoz”, iniciándose así la historia de esta empresa.

Gracias al trabajo y a la visión empresarial y de futuro de su fundador, el BURMAR FLAX se convirtió en uno de los productos de confitería más populares de los años 70 y 80, y la marca es desde entonces una referencia en el mercado de la golosina en España.

Sea como fuere, lo que está claro es que los ‘flash’ forman parte de la niñez y adolescencia de muchas generaciones desde que nacieran en la década de los 70 del pasado siglo y a todos nos traen un sinfín de recuerdos de esos momentos en los que degustábamos esta golosina.

Hoy en día, fruto de las numerosas marcas y del abaratamiento de otros productos helados han ido perdiendo cierta relevancia, aunque continúan teniendo presencia en los congeladores de numerosas familias españolas que no se resisten a seguir saboreando esta golosina que ha sabido adaptarse y sobrevivir a los tiempos.

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