El multazo al que te expones si celebras una fiesta clandestina durante el confinamiento

Las multas por la celebración de eventos clandestinos son realmente cuantiosas debido al peligro sanitario que suponen
El multazo al que te expones si celebras una fiesta clandestina durante el confinamiento

 

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Desde que hace casi dos meses se decretó el estado de alarma las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado persiguen estos encuentros ilegales –muchos de ellos de jóvenes- celebrados en su mayoría en domicilios particulares pero también los hay en plena calle. Las multas pueden llegar hasta los 10 mil euros.

Estas celebraciones son las más peligrosas desde el punto de vista sanitario ante el riesgo de contagio porque en ellas se juntan varios factores: personas juntas, muchas veces en espacios reducidos, consumo de alcohol –a veces en modo botellón- y sin ningún tipo de higiene. Y por eso las sanciones pueden llegar hasta los diez mil euros. La ley contempla esta cantidad en el caso de la organización o celebración de festejos. En el caso de una actuación deliberada del infractor para evitar o dificultar su identificación podrá ser de 1.500. Pero ojo porque las multas pueden aumentar si por ejemplo, los infractores son pillados desplazándose en coche ilegalmente (con 600 euros). Con 1.200 si reiteran esta conducta. En el caso de las fiestas se considera un nivel riesgo elevado por el número de personas, las circunstancias y la proximidad. En estos casi dos meses son muchas las denuncias que se han puesto por celebración de fiestas privadas en pisos, locales, al aire libre… hasta la matanza de animales.

MULTITUD DE FIESTAS CELEBRADAS EN PLENO CONFINAMIENTO

Ni el peligro a ser multados ha frenado a muchos a seguir desafiando las normas.

Una de las últimas que han circulado a gran velocidad por las redes sociales se habría producido en el barrio madrileño de Malasaña el pasado fin de semana. Una veintena de personas montaron varias celebraciones improvisadas en varias calles sin respetar el distanciamiento social.

Pero en este tiempo ha habido muchas más. Por ejemplo, en marzo, la Benemérita abortó una fiesta ilegal celebrada en una nave industrial de Culleredo, en La Coruña, con música a todo volumen, alcohol y churrasco. Siete personas participaban en ella. Unos días después los agentes evitaron la celebración de otra en Monterroso, Lugo. Sorprendieron a los organizadores -dos hombres- en el bajo de un local preparando la música y las cervezas. Ese mismo fin de semana, en la otra punta de España, en Alicante, la policía disolvió una fiesta clandestina con droga. Se estaba celebrando en un edificio de okupas.

A mediados de abril los mossos d’esquadra desmantelaron una fiesta ilegal en la comarca del Bages, en Barcelona. Para su celebración habían instalado un equipo de sonido, tiendas de campaña y se disponían a realizar una calcotada. El último fin de semana del mes pasado la policía y la guardia civil irrumpieron en cinco en todo Baleares. En la descubierta en un chalet de lujo de Ibiza había hasta veinte jóvenes de distintas nacionalidades que habían contratado un servicio de catering y un DJ. En la entrada de la finca había un cartel anunciado la celebración. El pasado domingo la policía local de Consuegra, en Toledo, detuvo a un hombre que había montado una en su domicilio y en la que participaba junto a varios amigos. Los vecinos denunciaron porque no era la primera que celebraban.

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