Hacer lo que le da la gana es cosa de Bad Bunny, aunque no es algo nuevo

"YHLQMDLG", su nuevo disco, no deja de acaparar comentarios y críticas positivos
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YHLQMDLG. No es la contraseña de su wifi, pero sí unas siglas. En concreto “Yo hago lo que me da la gana”. Con esas 10 palabras es como comienza, de hecho, una de las veinte canciones de su nuevo disco. Pero más que una lyric a secas, “Yo hago lo que me da la gana” es precisamente a lo que ha venido Bad Bunny con su segundo disco. Un álbum que los medios latinos y anglosajones lo califican con la mejor nota y las plataformas de streaming revientan con su música, España incluida. Un álbum sin previo aviso, a espaldas de una industria musical que poco o nada tiene que ver con él, pero que ha logrado una aceptación de un público que hace lo que le da la gana. Con su nuevo disco, las melodias de Bad Bunny ya no solo se quedan por las calles de San Juan: las élites también han quedado sucumbidas a su perreo preppy convertido en la nueva música pop.

Ya hizo lo mismo con “X 100PRE”, su primer LP, que se publicaba también por sorpresa a finales de 2018, o con “Oasis”, el trabajo en conjunto con J Balvin. Tirando de datos, el cantante puertorriqueño ya parecía avisarlo en la letra de su tema “<3”: “Yo no rompo récord, yo le hago un roto”. “YHLQMDLG” acaba de batir el récord de escuchas de un disco en tan solo un día en Spotify (al menos en el caso de España): 5,3 millones de reproducciones en un 24 horas, algo que antes estaba en manos de, obviamente, Rosalía.

Benito Antonio Martínez Ocasio, a.k.a. Bud Bunny -menos mal-, acapara los titulares de los medios de todo tipo. El conejo se ha convertido en el rey del reguetón. Pero cabe matizar que, aunque Bad Bunny acapare masivamente a un público amplísimo de cualquier parte del mundo, Bad Bunny no es es reguetón, o al menos Bad Bunny no es lo que se ha construido alrededor del tópico reggeatonero. Benito es un trampantojo musical y visual que logra conquistar de pocos a muchos por una actitud anclada a lo extra-ordinario.

Bad Bunny ama su música, a su país y a sus fans. De ahí “YHLQMDLG”. La superestrella latina asistía recientemente al espacio Daily Pop de E! para hablar del activismo que contiene su reciente álbum. “Me siento tan bien, me siento increíble. Estoy muy feliz”, comentaba el cantante sobre la acogida de su trabajo por parte del público. “Creo que estoy en el momento más feliz de mi carrera. Así que estoy disfrutando del proceso”, añadía.

“YHLQMDLG” es ya uno de los discos del años. Tan experimental como comercial a partes iguales. Veinte temas sublimes que hasta Ozuna ha confesado en una entrevista que los escucha “todos cada día”. Cuando Bad Bunny hace lo que le da la gana, da un golpe en la mesa y consigue romper los corrosivos prejuicios del imparable reguetón. ¿Qué pinta de repente un disco tan sumamente largo en los tiempos en los que se escuchan simplemente canciones de dos minutos? Otro golpe en la mesa. ¿Qué hace un tio hablando íntegramente en castellano durante veinte temazos cuando es la estrella latina favorita en los Estados Unidos?

“Si veo a tu mamá”, “La difícil”, “Pero ya no”... Letras alejadas del arqueotipo del perreo, alejadas del “umm-dale-mami-muévelo” y del léxico oportunista del género urbano. Mas bien todo lo contrario. La primera mitad del álbum se llena de canciones que ahuyentan el amor tóxico y la sexualidad queda en un segundo plano.

Hoy Bad Bunny dice controlar su vida. En una entrevista con ETOnline ha asegurado que “siente el amor” y que, en definitiva, está enamorado. Evita la pregunta acerca del nombre de esa persona, pero asegura que en este nuevo disco, "YHLQMDLG", está “vivo y perreando”. Habrá que esperar ¿otro disco? para seguir indagando en lo que le dé la gana a Benito.

MegaStarFM